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Gobierno del PP: De las torpezas con ETA al afán centralista



Cada tarde, al levantar la vista de la prensa que leo en la pantalla del portátil para posarla en el horizonte, me pregunto sobre qué asunto voy a escribir. Desde que el PP ganó las elecciones, hace cuatro meses, despejar ese interrogante me hace caer en un marasmo de dudas ya que casi siempre hay asuntos que me sorprenden y que me irritan, o que me provocan ambos sentimientos a la vez. Hace un momento, al abrir la página de El País, me tropecé con un titular que podría constituir una magnífica noticia, pero líneas más abajo viene el jarro de agua fría que procede de un gobierno torpe y encastillado en unos principios que no son buenos para nadie. Ni siquiera para él mismo.

El País abre su página con este titular: “ETA ofrece el desarme a cambio de contactos para un final definitivo”. Al leerlo se piensa en la gran labor que hizo el gobierno de Zapatero y su ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, un triunfo que el PSOE no supo o no quiso vender a los electores y que, mala suerte, fue empañado por la crisis maldita. Leyendo ese titular, puede pensarse que caminamos a una solución que suponga la definitiva desaparición de la amenaza del terrorismo etarra, del mismo modo que los británicos terminaron con el terrorismo del IRA.

Pero el jarro de agua fría cae sobre el ánimo de los que deseamos la desaparición de una pesadilla que jamás podrá solucionarse con acciones policiales sin más, sino con diplomacia, renuncias por ambas partes y mucha, mucha mano izquierda por parte del gobierno. Y sin embargo, líneas más abajo del titular, una fotografía de la vicepresidenta del gobierno del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, ilustra sus palabras: "Este Gobierno no va a negociar con los terroristas". ¡Pero qué inteligente es el PP! Serán capaces de llevarse por delante la labor de verdadero encaje de bolillos que hicieron los gobiernos socialistas para encauzar el final de ETA, por culpa de su prepotencia, soberbia y arrogancia, más ese espíritu de venganza de unas víctimas que desconsideran que se debe terminar con la pesadilla que podría traducirse en más el dolor para otras personas, para encerrarse en su propio deseo de venganza, que podrá ser todo lo lógico y comprensible que se me diga a nivel personal, pero que no es de recibo que intenten dirigir la política antiterrorista.

Resulta imposible solucionar el problema de ETA dejándose llevar por la visceralidad de las víctimas, es dirigirse a un fracaso cantado y, lo más preocupante, a una salida peligrosa que puede, en el futuro, costar más vidas, de encastillarse el ejecutivo en una posiciones intolerantes que pueden empujar al mundo abertzale a volver al pasado con el argumento de que ellos lo intentaron pero el gobierno se negó. Y además, con esa actitud de prepotencia estúpida, podría incluso ocurrir que mucha gente en Euskadi acabe entendiendo posiciones que a las personas pacíficas nos dan pavor.

No me juzguen exagerada, porque entre esa salida intolerante, absurda, carente de sentido político y muy pataleta de chica inmadura, ridícula en una estadista, de la vicepresidenta del gobierno, las declaraciones de los líderes populares, que parecen dispuestos a cargarse el estado de las autonomías con ese sentimiento que ni jacobino ni centralista, sino y sin más nacionalismo castellano reaccionario –llamemos a las cosas por su nombre-, puede ocurrir cualquier cosa. No todos los territorios, ni los líderes de las autonomías comparten criterios con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien no hace sino insistir en la necesidad de replantearse el modelo territorial y devolver competencias. La Comunidad de Madrid, ya saben, es un territorio administrativo creado artificialmente que no se corresponde en absoluto con los sentimientos de los habitantes de otros países que conforman el Estado, como Galicia, Catalunya, Euskadi o Andalucía.

Y ya que menciono a Andalucía, dan miedo las palabras de los peperos que llevan semanas cuestionándose el estado autonómico y usando eufemismos, con el estilo acostumbrado de este gobierno. El asunto territorial no lo mencionó tampoco el PP en su programa electoral, es más, no lo mencionó al comienzo de la legislatura; lo utiliza ahora, cuando dos de las más importantes nacionalidades de este país de países están en manos de los socialistas: Andalucía y Euskadi. La primera, la de mayor dimensión de todo el estado, la segunda, con un intenso sentimiento nacionalista, lleva años exigiendo el referéndum que todos le negaron, aunque no por ello los vascos se sientan españoles. Y justamente ahora, cuando parece encauzarse el asunto del nacionalismo abertzale –no gracias al PP, sino a la política del anterior gobierno socialista- el gobierno, con su torpe visceralidad y su fiebre centralista, puede, insisto, hacernos regresar a tiempos por fortuna idos.

Lo de Andalucía es diferente. En Andalucía no hay abertzales, hay un gobierno democráticamente elegido de izquierdas, porque los andaluces demostraron que no quieren a la derecha en el poder ni ‘jartos de vino’. Y el PP y la derecha llevan peor que mal el haber perdido las elecciones, cuando durante las semanas previas a los comicios parecían tocar con sus manos las llaves del Palacio de San Telmo. Por eso, ya se alzaron voces reaccionarias pidiendo la intervención económica de esa región, antes de ver si su gobierno cumple o no cumple con el objetivo de déficit. Mientras tanto, Raxoi va hablando de competencias duplicadas, que ya verán como se da cuenta que es en Andalucía donde más hay, y donde más hay que suprimir. Miedo dan.

No lo tiene fácil el gobierno andaluz, y ya no solo por las imprecaciones cavernarias, a pesar del poder de manipulación que tienen algunos medios sobre jubilados incuros, marujas despistadas y jovencitos neonazis, sino porque se enfrenta a un importante reto, a dos, para ser precisos. Uno, el de demostrar que desde la izquierda se puede reducir el déficit sin hacer recaer las consecuencias de la crisis sobre los más débiles. El otro, el de sobrevivir a la intervención y a la enemiga del gobierno de la nación. Raxoi y Griñán se prometieron lealtad mutua, pero creer en la palabra de Raxoi sería como creer en la existencia de pitufos, vírgenes o ángeles. Un ejercicio de fantasía.

Comentarios

  1. ¿Ha leído usted dos veces lo que ha escrito? De entre la gran sarta de inconsistencias racionales que abundan en el post destaco la siguiente:

    "(...) una salida peligrosa que puede, en el futuro, costar más vidas, de encastillarse el ejecutivo en una posiciones intolerantes que pueden empujar al mundo abertzale a volver al pasado con el argumento de que ellos lo intentaron pero el gobierno se negó". Me ha dejado de piedra. ¿En serio cree que si un asesino de la ETA mata en un futuro habrá que buscar al culpable en el gobierno intolerante que no ha tenido a bien contentar al victimario? Los tobillos son los culpables de las patadas y los pájaros disparan a las escopetas.

    Podría seguir con mi crítica, que hay tajo para una decena de páginas, pero ya he perdido demasiado tiempo leyéndola. Deseo que encuentre trabajo y a ser posible, que no sea de periodista, que usted y la realidad no se llevan bien.

    Saludos.

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  2. En ningún momento pensé responder al comentario de Luis Serrano, no mantengo polémicas con cierto tipo de personas. Mas una bloguera a la que sí le gustó mi texto me ha hecho llegar un comentario que a ella no le dejaba colgar esta página. Como me ha pedido que lo cuelgue, lo hago, e incluyo la dirección de su blog, que es una lección de buen escribir, amplísimo conocimiento del idioma, y de una inteligencia y cultura poco comunes.

    Esta es la dirección de su blog:

    http://dissidens.org/

    Y este el comentario que me ha remitido:

    Completamente de acuerdo con cuanto dices, periodista en paro, excelente posteo; como todos, por cierto. Afortunadamente, andamos muy bien avisados de que el PP para subsistir, entre otras, precisa de la existencia de ETA y de las víctimas eternas, de un tipo de víctimas, por supuesto, que de las del franquismo genocida o las actuales de todas sus criminales reformas y mentiras inimaginables no quiere saber. Enhorabuena.

    Mmmmm... Un señor que no está de acuerdo con lo que has escrito, vaya, voy a ver quién es... ¡Ay, madre mía, Luisa, se dice a sí mismo "libertariano", que qué coño será eso y qué desilusión, porque se despide en cada posteo con un "Libertad y capitalismo" que talmente pone los pelos de punta! Parece un señor disfrazado de Carlos Fabra y, lo peor, "transrajoyista" ágrafo, una cosa incomestible, como un falangista disfrazado de anarcocapitalista, algo por demás. Y te cuento esto porque le he echado una ulladeta nada menos que a tres de sus deposiciones y, al margen de como una desideología fascista salvaje, no da pie con bola el pobre. Mira, cony, si no... ¿Pues no escribe "el intercepto" por "el interfecto", "acerbo de la cultura popular", por "acervo de idem..", y eso solo en la entrada "Voceros de cámara pública"? Que qué amargo no haber superado una mínima dignidad gráfica, cariñet, un "conchaveo", inexistente, por un hipotético "conchabeo" en "Rajoyescas IV: Hechos y no-actos rajoyescos"... Buuuf, incapaz de leerle una línea más, queridiña, hay que ver qué enfermito está el personal.

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