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¿Unos pocos euros? Presidente, busque mejor, hay millones



En un alarde de cinismo o de histrionismo, el presidente Raxoi apareció en una rueda de prensa en Bogotá –en el país que preside no se presenta ante los medios, los teme- para, con cara de pedigüeño compungido,decir a los españoles que el copago, repago en realidad, de recetas médicas es solo un pequeño esfuerzo, ‘unos pocos euros’, dijo literalmente, ‘porque no hay dinero’. Mil veces habré dicho que no soy economista, pero hay cosas de sentido común para las que no hace falta tanta sabiduría, solo tener algún sentido común.

Cabría preguntarse por qué, si hacen falta diez mil millones para la sanidad pública, se le exige ese esfuerzo a los más débiles, a los jubilados, o por qué se decide privar a los inmigrantes de la asistencia sanitaria, en decisión que debiera calificarse de nazi, en lugar de tomar otras medidas que son de pura lógica, al menos a ojos de cualquier ser con capacidad intelectiva media.

Resulta sangrante que el gobierno exija a un colectivo que no nada en la abundancia, el de los jubilados, un esfuerzo, cuando, de querer, existen medios mucho más efectivos para recaudar, no unos ‘pocos euros’, sino muchos millones. ¿No sería preferible, sobre todo más justo, que, si hacen falta diez mil millones, se deje de regalar los once mil millones de euros anuales a la secta católica? Incluso sobraría uno con el que se podría evitar subir desaforadamente las tasas universitarias del modo en que lo planea el ejecutivo, que tendrá como consecuencia que solo estudien los hijos de los ricos, que es en realidad lo que busca este gobierno.

Si no hubiera bastante con esos once mil millones, que es de suponer que no haya, sería bueno cambiar el sistema impositivo, hacer una reforma fiscal justa, es decir, redistributiva, que empiece por cobrar el 60% de lo ingresado a grandes banqueros y grandes empresarios, unos y otros con ingresos anuales como para que vivieran dignamente varias familias españolas. Tampoco estaría mal que el gobierno dejara de ignorar las grandes fortunas, porque ahí sí que existe una verdadera mina, haciendo desaparecer las SICAV para que las grandes fortunas coticen, como mínimo, el 40% de sus beneficios.

Y si no hay suficiente con eso, aun se podría arañar mucho más que ‘unos pocos euros’ prescindiendo, y haciendo prescindir a todas las administraciones, del elevado número de asesores designados a dedo y que cobran sueldos inmorales, generalmente por no hacer sino la pelota a quienes les otorgaron el puesto de trabajo. De paso, remodelar la Administración del Estado, no suprimiendo las autonomías, tal como piden los nacionalistas de ultraderecha, sino haciendo desaparecer organismos inútiles que nos cuestan a los españoles muchos millones al año, las diputaciones provinciales, reductos de épocas pasadas que no sirven más que para que vivan a su costa muchos parásitos que nos cuestan dinero a quienes ahora se les pide, además de ese, ‘unos pocos euros’.

Y cuando se hubieran saneado las arcas del estado con todas estas medidas y con el objetivo de hacer crecer la economía de este país de países, que buena falta le hace, acabar con el problema del paro de paso, ¿sería una locura nacionalizar la banca? Porque no debiera olvidar nadie, incluido Raxoi, que habida cuenta del dinero que se llevaron los bancos del erario para sanear sus cuentas, y aun repartir beneficios, sus capitales nos pertenecen más a los españolitos que a sus accionistas. Darles una patada en el trasero a los presidentes de los grandes bancos y poner al frente a economistas capaces e ingeniosos para que empiece a circular un dinero que usan sus dueños en el negocio de la inversión que genera beneficios solo para ellos. ¿Sería un disparate? Con esas medidas podría invertirse en grandes obras públicas, en I+D+i, crearse puestos de trabajo, animar el consumo en consecuencia y hacer reverdecer la economía.

Pero mucho me temo que ni Raxoi, ni sus ministros ni nadie de ese entorno lean este blog y, de hacerlo, considerarían mi propuesta locura de una ignorante, o lo que es peor, de marxista peligrosa. Sin embargo, el presidente del gobierno y sus asesores de economía saben que con esas medidas se saldría de la crisis en poco tiempo, y que no sería necesario pedirnos con gesto de pedigüeño compungido ‘unos pocos euros’ a los ciudadanos de a pie, esos que le importamos un ardite, porque la realidad es que Raxoi y el PP trabajan para sus amos, los que se niegan a pagar impuestos, los ultraliberales que quieren el dinero para sí y a quienes la economía del país no les importa, menos sus ciudadanos, sino sus beneficios en exclusiva.

Querer es poder, pero está prístinamente claro que al ejecutivo no le interesa mantener el estado del bienestar, sino acabar con la sanidad y la enseñanza públicas con el fin de privatizarlas y que sus amigos, la secta católica en particular, hagan negocio, y el que no pueda pagar que deje los estudios o que se muera. Que los que nada tienen tengan cada vez menos es algo que a un gobierno carente de sensibilidad social y de sentido de la equidad no le importa, lo que le interesa, y para ello están en el poder que alcanzaron con falacias, es que sus poderosos amigos tengan cada vez más. No estaría mal, sin embargo, que midieran bien las consecuencias porque, de seguir tirando de la cuerda, acabarán por darse un mamporro cuando se les rompa de tanto haberla tensado.

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