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Gobierno pepero: Desprecio, amenazas y listas negras de ‘rojos’


Tenía previsto hoy escribir sobre las elecciones francesas y monsieur Sarkozy, a quien han pillado con el carrito del helado, es decir, que el odiado y perverso Gadafi le había proporcionado la jugosa cantidad de cincuenta millones de euros para sufragar su campaña electoral de 2007, que así es la derecha... Pero la realidad de este país no da tregua, porque si por una parte esta mañana miles de personas clamaban en la calle contra los recortes, por otra, el presidente Raxoi ha dado muestras de su escaso talante democrático, y hasta, si me permiten, de esa chulería tan propia de los gobernantes dictatoriales.

En cincuenta y dos ciudades de la geografía española, miles de personas salieron a defender la Educación y la Sanidad Públicas, reprochándole al gobierno del PP los recortes salvajes que están acabando con el estado del bienestar, a la vez que tachándolo de mentiroso, aserto que no ha faltado un pelo a la verdad, más bien se quedaron cortos, porque Mariano, I el Mendaz ganó las elecciones diciendo que no haría las cosas que está haciendo, más las que esta misma mañana en la clausura del Congreso del PP de Madrid ha anunciado, con asombrosa prepotencia, que seguirá haciendo cada viernes y hasta el final de la legislatura.

Tendríamos los españolitos que plantearnos también  salir a la calle cada fin de semana para hacerle saber que estamos en contra de sus políticas de ultraderecha y en contra de esos recortes que anuncia con la jactancia de los gobernantes que ignoran cualquier  principio democrático. Y como para apuntar aun más en esa condición, les ha dicho a los socialistas que lo que tienen que hacer es callarse.

Argumenta Raxoi que los representantes del PSOE no tienen derecho a hablar, echando mano, cómo no, de la herencia económica que dice haber dejado el anterior gobierno, poniendo de manifiesto una vez más que, aparte de mentiroso compulsivo, puesto que en el discurso de investidura dijo que no miraría al pasado, tiene el ramalazo de los dictadorzuelos que no admiten críticas a su política. En cuanto a su inclinación por la mendacidad, ya se sabe que si una persona, sea gobernante o escardador de lanas, tiene esa tendencia irrefrenable, no hay manera de corregírsela. 

Raxoi, como cualquier individuo que desconoce, o más bien desprecia, los usos democráticos, no soporta que nadie le lleve la contraria. De ahí sus descalificaciones a los socialistas, coreadas por la lideresa ultraliberal de los calcetines blancos, señora Aguirre, que ha valorado -con originalidad pasmosa, por cierto- las protestas ciudadanas de ‘algaradas callejeras’. Son irrespetuosos estos peperos con la ciudadanía, recuerdan a cualquier milico de aquellas por fortuna desaparecidas repúblicas bananeras, porque un gobernante democrático escucha, un dictadorzuelo de medio pelo insulta y descalifica. Pero este es el comportamiento del PP, cabreando cada día más a quienes, no solo padecemos sus recortes, sino además sus baladronadas y su desprecio.

En la calle, la gente denunciaba los recortes ‘siempre sobre los más débiles’, como decían los manifestantes, alguno de los cuales llegó a tildar a Raxoi de cobarde al estar dejando caer todo el peso de la solución a la crisis sobre los trabajadores y los menos favorecidos económicamente –eufemismo por ‘pobres’, tal que el gobierno dice lo que sea antes que subida del IVA-, pero también reprochaba sus mentiras: ‘Nos ha engañado, nos ha ocultado su programa, lo que tiene que hacer es dimitir por habernos mentido’, decía otro manifestante, que quizá había caído en la ingenuidad de creer sus falsedades y que votó al PP confiando en la buena fe de esos políticos. De haber sido más espabilados los electores, tendrían que haber sabido que la derecha, por principio, desprecia a la ciudadanía y está dispuesta a lo que sea con tal de que no exprese su opinión.

El PP se está quitando la careta y da muestras de una voluntad de acallar a quien discrepe que escalofría, no solo tramando reformas del Código Penal, sino aplicando de facto modos propios de una dictadura. Porque, entre otras, está volviendo a las listas negras, a una especie de macarthismo o caza de brujas; como en la Subdelegación del Gobierno de Córdoba, donde han elaborado ‘listas negras’ de ‘desafectos al régimen’.  Lo ha sacado a la luz el Movimiento 15-M, cuyos miembros están recibiendo cartas en las que se les acusa de ‘haber cometido actos ilegales’ por haber participado en una manifestación de solidaridad con los detenidos en València, tras la brutal represión de la policía contra los alumnos del IES Lluís Vives.

Se permite el PP, como en los tremendos tiempos del fascismo, acusar a personas que ni siquiera estaban presentes en las manifestaciones, por su adscripción ideológica sin más. Así lo han hecho con un militante de IU, a quien se acusa de ‘participar en una manifestación ilegal’ en la que no estuvo presente, pero la Subdelegación lo acusa en razón de su ideología, no de la verdad de los hechos.

Mandar callar a los socialistas –invoquemos a los dioses de la libertad para que no decidan ilegalizar a esa formación y perseguirnos a todos los que tenemos una ideología de izquierdas-, elaborar listas negras, tomar al asalto la Televisión Pública para convertirla en su órgano de propaganda o NO-DO, criminalizar y despreciar a cuantos discrepen de sus medidas… Cualquier día próximo dirán que quienes piden que no se recorte la Sanidad ni la Educación son ‘antiespañoles’ que forman parte de una conspiración judeomasónicacomunista. Al tiempo, ya verán.

De modo que, con las decisiones y maneras de este gobierno que día sí, día también, no hace sino irritar y aun encolerizar a los ciudadanos, ¿cómo iba esta escribidora a tener tiempo que dedicar al enano tramposo y ultraderechista Sarkozy?

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