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El circo de los obispos en los medios públicos: El PP ignora la Constitución




Durante los años de gobierno socialista, el PP estuvo dando la barrila casi a diario a cuenta de supuestos incumplimientos de la Constitución, que hasta los estatutos de autonomía aprobados en Catalunya o en Andalucía eran inconstitucionales para ese partido, como lo eran, clamaban, la ley de matrimonio gay o la reforma de la ley del aborto. Y al no tener mayoría ni aliados para oponerse, usaron al Tribunal Constitucional como una tercera cámara que les permitía que la legislación se adecuaran a sus ideas, imponiéndolas así a la mayoría progresista y despreciando los votos ciudadanos y la democracia.

Mas ese obsesivo respeto por la Constitución se lo pasa el PP por el forro de sus elegantes trajes, en ocasiones regalados. No hay más que ver cómo está vulnerando el artículo 16.3 de la Ley de Leyes, que señala que el Estado español es aconfesional. Porque cabe preguntarse por qué, ya que lo es, más que tolerar, propicia que se utilice la televisión pública para que la secta católica lance sus mensajes más integristas, más propios de los talibanes que de una religión tolerante y moderna.

Es evidente que la católica no lo es, se trata de una secta anclada en el medievo tanto en sus manifestaciones externas, en sus ritos y ropajes, como en sus mensajes, que darían risa, si no resultaran irrespetuosos en extremo con la sociedad civil. Abundantes muestras de ello dio el pasado viernes el obispo de Alcalá, Reig Pla, en la misa de Viernes Santo que transmitió La 2 de TVE, durante la cual hizo un alegato homofóbico asegurando, entre otras lindezas, que "los homosexuales que se corrompen [...] encuentran el infierno". Afirmación que movería a risa, si no fuera porque lo hizo a través de la televisión de todos los ciudadanos y si no tuviéramos constancia de que esa secta anclada en la Edad Media recibe miles de millones de euros de las arcas públicas, o sea de los españolitos, católicos y no.

El discurso mitinero de Reig, o sermón, homilía o como prefiera llamarlo la secta cruel y destructiva, aparte de muy zafia, arremetió también contra las mujeres que abortan, y cómo no, contra quienes no compartimos sus creencias en general, asegurando que ‘el principal enemigo de la iglesia católica es la ignorancia’. Vaya, que los señores de los gorros picudos tengan la desfachatez de tildar de ignorantes a quienes no aceptamos sus burdos mitos, así el del infierno con el que amenazan a quienes no cumplen sus preceptos, daría risa, insisto, si no fuera por los euros que nos sacan a los españolitos para, entre otros destinos, justo el de poder proclamar tamañas simplezas y gracietas trasnochadas.

 No parece de recibo admitir que alguien con un coeficiente intelectual por encima de 70 pueda creer en la existencia del infierno con el que amenazan a los crédulos de no participar en sus postulados de tebeo barato. Estamos en el siglo XXI, pero los oficiantes de la secta católica parecen no haberse enterado y siguen y siguen con su discurso medieval, cada día con menos éxito, cierto es, a pesar de la protección y de la sumisión del gobierno del PP a sus planteamientos, porque, aparte de las coñas tribales que dejo señaladas, el hecho es que nos salen por un ojo de la cara los taradillos esos, y esto, por débil que sea la mente del parroquiano, termina por convencer en contra de los perdularios obispos y sacristanes. Y es que el actual gobierno, que en tantas cuestiones engañó a un electorado crédulo, también lo hizo presentándose como ‘centrista’, cuando en realidad es ultraderecha talibana, monaguillo de la secta católica y de sus infernales dogmas retrógrados y su, más que intolerancia, misoginia y aun misantropía.

 No es de extrañar que la escalada de declaraciones integristas de un clero que se atreve incluso a amenazar con penas de infierno a los que ignoran sus mandatos, hayan despertado el rechazo de colectivos gays, de mujeres y de partidos de izquierdas que empiezan a estar hartos del poder y el predicamento que puso en sus manos un gobierno que tanto invocó la Constitución en la pasada legislatura, pero que la incumple con total desfachatez al no respetar la aconfesionalidad del Estado, legislando al dictado de sus dogmas, mientras nos hurta a los ciudadanos derechos esenciales en Sanidad y Escuela públicas, y reduce en general partidas indispensables e intocables para bien común, pero que le entrega ese dinero que dicen no haber a la secta católica para que juegue a disfrazarse y montar espectáculos a lo grande, o para insultar con absoluta impunidad a quien le place.

Porque el gobierno del PP, que ya ha anunciado en tono de misa mayor, pasándose sus promesas electorales por donde se pasa el respeto a la ciudadanía, recortes en Sanidad y en Educación, subvenciona a la secta católica con unas cantidades que son un insulto a los derechos y a la dignidad de todos nosotros. Nada menos que once mil millones de euros al año, doscientos cincuenta por persona, se sea creyente o no, suponen las subvenciones que el gobierno del PP regala a la secta católica repartidos en 249 mill. € del IRPF (financiación culto y clero), 80 mill. € del IRPF de la casilla "otros fines" (proyectos católicos), 2.000 mill. € de ahorro por no pagar impuestos, 4.600 mill. € para pagar profesores de religión y financiar centros concertados, 3.200 mill. € para centros de salud religiosos, 25 mill. € para capellanes en cárceles y cuarteles, 500 mill. € para conservación patrimonio artístico propiedad de la iglesia, 290 mill. € destinados a eventos religiosos y asociaciones religiosas,100 mill. € para la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Y aparte de esto, resulta que la Iglesia es además propietaria de otras 40.000 instituciones que también reciben dinero público de otras partidas.

Es hora de que la ciudadanía laica ponga pie en pared y exija el gobierno del PP que cumpla la Constitución en todos sus artículos, incluido el 16.3 sobre la aconfesionalidad religiosa, y que el dinero que se le regala a la secta por antonomasia, beligerante y anclada en el medievo, sea destinado a asuntos primordiales que afectan a todos los ciudadanos, al margen de sus creencias religiosas.

Porque resulta insultante para la inteligencia que, encima y con nuestro propio dinero, se permita alegatos fundamentados en el odio contra aquellos que viven de acuerdo con la orientación u opción sexual que les place, no con la que ellos pretenden imponer, pese a que dentro de la propia secta se den, no ya casos de relación sexual entre quienes quiera que sea, allá ellos entre ellos, sino actos abyectos, odiosos y siempre desde el poder y el abuso, como los cientos de miles de casos de pederastia, cuyas cifras habría que conocer con mayor precisión, que en las más de la ocasiones toleran y aun protegen. Como hizo el propio Reig Pla -por no subir en la jerarquía-, el mismo que carga con virulencia contra los gay o las mujeres que abortan, con un sacerdote condenado a diez años de prisión por violar reiteradamente a una niña de los tres a los catorce años, al que tras el cumplimiento de su condena facilitó una casa del Obispado. Con el dinero de todos los españoles, obvio.

Por esas razones y otras muchas que sería imposible relatar en este posteo sin hacerlo interminable, es urgente reclamar al gobierno del PP que deje de mantener con nuestro dinero a una secta medieval y peligrosa que cuenta con un alto porcentaje de delincuencia sexual. Así la pederastia.

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