Ir al contenido principal

Crónica de una mordaza anunciada: El PP va a tomar RTV para emitir su NO-DO

¿Alguien dudó una sola vez de que, si el PP ganaba las elecciones, iba a llevarse por delante la independencia de la televisión pública? Porque si es así, me parece que existe en este país mucho más ingenuo de lo que yo creía. La campaña contra la independencia informativa y la independencia de los periodistas la inauguró la impresentable señora Cospedal en aquel rifirrafe en los Desayunos de la 1 contra Ana Pastor, quien defendió la profesionalidad de sus colegas y la de ella misma. Fue el comienzo, y hay algo que todo el mundo debiera tener claro a estas alturas: el PP no respeta la independencia de los profesionales de la información, ni la libertad de expresión de nadie.

Habrá profesionales que lo sepan igual que yo, no mejor, porque lo he sufrido en mi carne, en mi libertad y en mi dignidad. Y aquí estoy, con tan solo un blog para poder expresarme, una vez arrebatados el trabajo y la palabra; a los políticos del PP les molestaba mi independencia. Pero es lo mismo que han hecho con otros profesionales del País Valencià, donde llevan diecisiete años poniendo mordaza a la libertad de expresión y de información.

De modo que, la decisión del gobierno de travestir la televisión pública e independiente con un remedo de Canal NO-DO, la impresentable RTVV, o cualquier otra autonómica en manos del PP, era la crónica de una mordaza anunciada. El ejecutivo designará, como antaño, como en los tiempos de Aznar, o como hizo Cospedal al llegar al gobierno de Castilla-La Mancha, a uno de los suyos, cualquier pseudoprofesional sin dignidad dispuesto a convertir la televisión de todos en el órgano de propaganda del PP, con el impresentable estilo de un Alfredo Urdaci al frente de los informativos.

Volverán a la televisión pública los partes-telediario, aquellos que durante cuarenta años imponía el franquismo en la radio pública, que no era tal, sino la del régimen, volverán las retransmisiones del espectáculo salvaje de los tauricidios, a mayor gloria de las ‘esencias patrias’, escamotearán la libertad pintando de ese color sus consignas, nos hurtarán las imágenes de la realidad y cualquier mínima expresión cultural que pudiera ayudar a la gente a cultivarse y a ser más crítica.

El PP sabe que con una información plural tiene todas las de perder, porque sus decisiones políticas están siendo contestadas por la mayor parte de la ciudadanía, esa que lo votó porque la engañaron diciendo que no tocarían la sanidad ni la educación en sus recortes, esa misma que ahora rabia con una reforma laboral que ha retrotraído los derechos de los trabajadores al siglo XIX.

Quieren una televisión que justifique todo cuanto hacen, inexplicable e inasumible, que aparezca la señora Cospedal, esa xenófoba ultraderechista, argumentando que ‘si un inmigrante no paga impuestos, no tiene por qué tener derecho a la sanidad’, sin que ni una sola voz pueda replicarle que la decisión, además de inhumana y xenófoba, da buena cuenta de la iniquidad de un gobierno que solo recorta derechos a los más débiles.

El PP no quiere a informadores libres, no los ha querido nunca, los teme y los odia a partes iguales, al modo de regímenes dictatoriales, al fin y al cabo, y excepto la obligación de pasar por el refrendo de las urnas cada cuatro años, en nada se diferencian sus actitudes, su conducta y su ideología de las de una dictadura.

Mucho me temo que el nuevo director de RTVE será un miembro del partido popular designado a dedo, como le gusta hacer al PP, argumentando que tiene la mayoría para saltarse cualquier control democrático, un tipo católico, antiabortista y represor de libertades. Colocarán al frente de los servicios informativos a algún corifeo de la derecha, tipo Sánchez Dragó o Jiménez Losantos, así que ya no deben preocuparse por el futuro de su empresa los energúmenos de Intereconomía. Asaltarán los informativos de RTVE, mientras los profesionales actuales, libres, imparciales y respetuosos con la libertad de información irán a engrosar el paro. Como tantos otros en las autonomías en las que gobiernan desde hace tiempo.

Lo primero que han hecho ha sido, manu militari, tal como gusta hacer la cosas al PP, que para eso, argumenta, tiene mayoría absoluta –conseguida a base de mentiras, un detalle que nada le importa, el fin siempre justifica los medios para la derecha- expulsar a los representantes sindicales del Consejo en una maniobra más para acabar con los representantes de los trabajadores. Ya lo dijo un preclaro pepero en Twiter: ‘a los sindicalistas hay que acuchillarlos’. Y si no acuchillarlos literalmente, encarcelarlos, por ser promotores de protestas, como planea ese otro epígono de dictadores que es el ministro de Interior, Jorge Fernández.

¿Cómo va a tolerar un PP, enemigo de la libertad de información, que existan periodistas que día a día vayan dando cuenta de los recortes injustos e injustificables, no solo económicos, sino de derechos y libertades? Son dictadores y ultraderechistas, no idiotas. Y saben que una televisión plural pondría de manifiesto lo que son. No pueden ni quieren permitirlo, sino implantar el pensamiento único, su modo de gobernar a golpe de ucase, su insolidaridad con el débil, su sometimiento a los mercados. Y si alguien no está de acuerdo, poder cerrarle la boca, que no aparezca y que no haya alternativa que ofrecer. Que los espectadores, manipulables e ignaros, acepten cuanta barbaridad se les ocurra, como la de robar el derecho a la sanidad a los inmigrantes sin papeles.

Lo decía al principio del posteo, se me agotaron las teclas antes de las elecciones de avisar que estas cosas iban a suceder. Ahora no queda sino esperar a que transcurran cuatro años… O salir a la calle a exigir unos derechos democráticos que ni con mayoría absoluta ni con tanques tienen derecho a robarnos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

26J: ¿Pucherazo o estupidez del pueblo?

Susana Díaz: El enemigo en casa

Crónica en negro del País Valencià: ¿Carlos Fabra implicado en asuntos mucho peores que la corrupción?

Quienes gustan de la historia, saben que muchos acontecimientos nunca explicados por los coetáneos de hechos ominosos, acaban apareciendo claros como el cristal con el transcurrir de años, o de los siglos. Acontecimientos políticos, guerras sin sentido que respondían a intereses económicos ocultos o, incluso, a pasiones de índole sexual, se desvelaron con el paso del tiempo aunque, para quienes fueron testigos directos hubieran constituido secretos insondables.
Una publicación catalana, El Triangle, sacaba a la luz en días en pasados un artículo sobre el crimen de las niñas de Alcàsser en el que, según recoge un amplio reportaje en su edición de papel, la confesión de un arrepentido podría implicar al todopoderoso y corrupto Carlos Fabra, expresidente de la Diputación de Castellón durante largos años, en una red de pornografía infantil que llevaba a cabo, igualmente, un amplio abanico de actividades ilícitas: importación y venta de cocaína procedente de Panamá, tráfico de armas, trapic…