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A cien días de las urnas, los más están hartos del PP



Alcanzó el poder a base de mentiras. Aseguró que, cuando gobernara su partido, Europa y los mercados recuperarían la confianza en nuestro país. Juró que no subiría los impuestos y que no tocaría la Sanidad ni la Educación Públicas. Mintió a los ciudadanos, porque lo primero que hizo fue subir el IRPF, como hizo unos presupuestos de hachazos a todo, menos a la Iglesia, al gasto armamentístico y a las grandes fortunas.

Pero los ciudadanos han empezado a reaccionar. En la actualidad todos los ingenuos que votaron al PP tienen claro que aquello de ‘Cuando llegue a la Moncloa, se generará empleo’ y lo de ‘Recuperaremos la confianza ante Europa’ no eran más que bravuconadas muy propias de un partido que miente siempre. Nunca se ha hablado tanto de una intervención de la UE, aunque no sea sino el coco con el que querría asustarnos Raxoi y su muchachada para seguir llevando a cabo una política ultraliberal que dejan a los señores Thatcher y Reagan como socialdemócratas y a la izquierda de Norberto Bobbio.

El gobierno del PP, presidido por Mariano Raxoi, ha logrado en poco más de cien días lo que tuvo que trabajarse Zapatero en siete años: concitarse el desapego y la desconfianza de la ciudadanía. Así lo evidencia una encuesta de Demoscopia para El País, hecha pública hoy, que muestra que el 64% no tiene una visión favorable del gobierno, que suspenden casi todos los ministros y que un alto porcentaje de ciudadanos tiene claro que lo de que acabaría con la crisis no fue más que burda mentira o espejismo. El 51% de los ciudadanos está convencido de que improvisa, como de que, antes que pensar en los intereses de los ciudadanos, obedece a los mercados y a Merkel en contra de los intereses nacionales.

El ministro que más desapego concita es el beato Ruiz Gallardón con sus veleidades antifeministas y clericales sobre el aborto. Ese señor, ultraconservador y más de derechas que su padre, según reconocía este mismo, ha emprendido una cruzada contra la Ley del Aborto que pretende convertir a las mujeres en úteros gestantes, sin más posibilidad que dar a sus hijos en adopción, de no poder o no querer cuidarlos. La sociedad, que es mucho más avanzada que él, y que en un 51% está compuesta de mujeres afectadas por sus diversas patologías ultraclericales, no quiere ni verlo.

Es un auténtico récord lo de Raxoi y sus ministros y, a pesar de que muchos sabíamos antes de las elecciones que cuanto contaba era pura falsedad, ya que su propósito era implantar un modelo social y económico ultraconservador, los ingenuos que lo creyeron han abierto los ojos ante medidas que no van a sacarnos de la crisis, pero sí a empobrecernos, aumentando el paro y arrasando con lo que queda de estado de bienestar. Y como no es lo que quiere la gente, ni lo que él contó en una campaña electoral de falsedades, ahora le pasan factura. Si esto está sucediendo a solo cien días de su llegada al poder, puede ir preparándose para sufrir no pocas protestas, por mucho que su fascista ministro del Interior aspire a criminalizar y aun a encarcelar a quienes manifiesten su rechazo en la calle a una política que se lleva a cabo en contra de los intereses de la ciudadanía.

El señor Raxoi, convencido de que la mayoría absoluta lo avala para gobernar, incluso contra los propios ciudadanos que lo votaron, ha emprendido un camino que conduce directo al abismo, pero en especial a su gobierno. Es muy posible que lo de la intervención con que amenaza esa lumbrera que procede de la quiebra y bancarrota de Lehmans Brothers, Luis de Guindos, no sea más que una manera de querer hacernos comulgar con ruedas de molino para llevar a cabo sus reformas. Pero ni el coco de la intervención, ni la mayoría absoluta, van a servir para evitar que, de aquí a otros cien días, las calles se llenen de gente exigiendo la dimisión del gobierno del PP.

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